el taller
El taller de Teresa J. Cuevas es mucho más que un espacio de trabajo: es un territorio donde nacen y se desarrollan las obras, un lugar donde la historia de cada pieza se entrelaza con la línea del tiempo de quien la observa. Cada visitante que cruza sus puertas se convierte en parte de ese hilo conductor, haciendo que el taller funcione como un espejo: un lenguaje universal que conecta la obra, el artista y el espectador.
Construido desde cero, el taller fue diseñado con un cuidado extremo por la luz y el espacio. Se pensó cada orientación, cada ventana, cada entrada de sol de la mañana y de la tarde, y se incorporó la luz norte —perfecta para la exposición— para que los colores de las obras se mantengan fieles y vibrantes. Este proyecto fue la última obra de Teresa como arquitecta, un lugar donde el arte y la arquitectura se funden en armonía, con referencias a la sensibilidad minimalista y contemplativa de Tadao Ando, Álvaro Siza, Álvaro Alto y la influencia asiática de One-on-One Architects.
En el taller se respira un ambiente de experimentación constante. Los materiales, muchos de ellos vinculados con la arquitectura y la construcción —acero, escayola, cemento, piedra, e incluso papel tratado de manera escultórica— se transforman en estudio y obra, creando resultados inesperados y profundamente evocadores. Cada elemento del espacio, desde la luz hasta la elección de los materiales, contribuye a que la experiencia de creación y contemplación sea única, invitando al espectador a acompañar a la artista en un viaje vital y sensorial.












